La Revolución Industrial

El carácter artesanal y limitado de la producción de los frascos se mantuvo hasta que se industrializó la producción de perfumes y se impusieron los nombres de los primeros grandes perfumistas. Gracias a ellos, a partir del siglo XIX la producción de frascos adquirió un impulso decisivo. Sin perder su carácter de envase de un producto de lujo, su producción se diversificó e incorporó por primera vez en la historia la etiqueta con la marca y el nombre del perfume. Durante varias décadas, Vouloud, Legrand y Pinaud, entre otros, proveyeron de frascos a los perfumistas, que se valieron de la etiqueta para distinguir sus productos.

La industrialización aparecía así como un factor de estandarización, que chocaba con las pretensiones de originalidad y distinción que reclamaban para sí y sus fragancias los maestros perfumistas. Fue entonces cuando el maestro vidriero Rene Lalique rompió la inercia industrial con un frasco artístico, Poissons, de 10 centímetros de alto y forma de flecha, hecho con la técnica de la cera perdida. El primero en contratarlo para que creara los frascos de sus perfumes fue François Coty, y Rene Lalique, considerado uno de los más emblemáticos orfebres del Art Nouveau, respondió con originales e imaginativas creaciones. Algunos de sus más bellos envases son los que realizó para los perfumes Muguet, de Coty, y Coeur Joie y L’Air du Temps, de Nina Ricci.fraganciasSelección de vasos y pulverizadores esmaltados, con camafeos, de finales del s. XIX y principios del XX, realizados por Galle.

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