Los museos del perfume

Museo Internacional de la Perfumería
8, Place du Cours (Grasse) La idea de edificar un museo de perfumería en la legendaria «ciudad de los perfumes», Grasse, se remonta a principios del siglo XX. Sin embargo, no fue hasta 1989, por iniciativa del historiador Georges Vitry, primer conservador del museo, cuando el sueño pudo hacerse realidad. Se encuentra ubicado en un elegante hotel particular, adosado a un antiguo edificio del siglo XIV. La colección del museo es amplísima: desde los utensilios empleados en todas las épocas para la confección de perfumes, hasta toda clase de frascos, muestras, carteles publicitarios, objetos varios de promoción, etc. Los esfuerzos de la actual dirección se centran en la ampliación de los fondos más actuales, en el marco de una política de constante renovación. De entre los objetos más destacados de la colección cabe citar un completo equipo de Ko-Doh, el arte tradicional japonés de la perfumería con incienso. También puede admirarse un pequeño cofre de toilette que perteneció a María Antonieta.
Además de la colección permanente, el museo desarrolla todo tipo de actividades relacionadas con el perfume, como la proyección de filmes explicativos y otros documentos históricos. En el piso superior, y como no podía ser de otra forma en este auténtico vergel provenzal, se encuentra un bellísimo jardín en el que se cultivan y muestran al público magníficos ejemplares de las flores aromáticas más empleadas en la elaboración de perfumes: lavanda, rosa, jazmín, vainilla, vetiver, ylang-ylang…
Museo Molinard
60, Boulevard Victor-Hugo (Grasse) El más genuinamente provenzal de los museos de Grasse, su nombre nos remite a una de las casas de perfume de mayor tradición de la zona, en la que se encuentra presente desde 1849. Jean-Pierre Lerouge Bernard, presidente de la casa y descendiente directo de su fundador, tomó en su día la decisión de reunir una pequeña historia de la producción perfumista de la región a través del testimonio de objetos diversos como útiles de fabricación, grabados y pinturas. Abundan también los frascos diseñados para perfumes tan sugerentes como Le Bai-serdu Faune (El beso del fauno), Madrigal o Ules d’Or (Islas doradas), u obras clásicas de figuras históricas como Rene Lalique. La colección también incluye una amplia muestra de etiquetas y una maravillosa selección de cartas y tarjetas perfumadas. Finalmente, se invita al visitante a elaborar su propia fragancia a partir de un completo muestrario de aromas y esencias, contando para ello con el experto consejo del personal del museo.
Museo Fragonard
20, Boulevard Fragonard (Grasse) 9, Rué Scribe (París) 39, Boulevard des Capitanes (París) Los fondos del Museo Fragonard forman parte de la colección privada de Jean-François Costa, propietario de la casa de perfumes Fragonard. En 1975, Costa empezó a adquirir toda clase de objetos relacionados con los perfumes. En su conjunto, ofrecen una perspectiva histórica amplísima del origen y desarrollo de la perfumería, desde la Antigüedad hasta nuestros días: ungüentos, quemadores, frascos de todo tipo (de cerámica, vidrio, piedras semipreciosas), toilettes… Los fondos del museo están repartidos entre tres locales, dos de los cuales se encuentran sitos en París; en el de la Rué Scribe puede admirarse un bellísimo conjunto de frascos romanos de vidrio soplado, mientras que en el del Boulevard des Capucines, el más reciente, se conserva un completo muestrario de pomaderas de todas las formas y colores.
Museo del Perfume de Barcelona
Passeig de Gràcia, 39
(interior de la Perfumería Regia)
T. 93 216 01 21 – 93 216 01 46
Barcelona
Abierto en 1961, esta institución posee una completísima colección de frascos procedentes de todas las épocas; reunidas con la intención de mostrar «la evolución de los recipientes para guardar perfumes a través de la historia y la geografía». La colección fue construyéndose sobre la base de un gran número de frascos de perfumes recientes que ya no se hallaban a la venta, para después centrarse en ejemplares de mayor interés histórico. El museo se divide en dos secciones, la primera de las cuales recoge piezas cuyo origen se remonta a las primeras épocas del perfume y alcanza hasta finales del siglo XVIII; la segunda, por su parte, se centra en los frascos comerciales, desde su aparición hasta los más recientes. Esta segunda sección, tal vez la que resulta más novedosa, se articula según criterios diversos: la calidad o fama del perfume, la influencia de una u otra fórmula estética en desarrollos posteriores, las características del frasco de perfume como expresión de las tendencias de una época determinada y, finalmente, su origen, con especial énfasis en la evolución del diseño autóctono español

MUSEOS ESPECÍFICOS O DE EMPRESAS

Museo Baccarat
30, Rué de Parnés (París) Uno de los grandes nombres de la cristalería mundial, Baccarat, quedará por siempre asociado a cierto concepto de excelencia, lujo y refinamiento, idea que ha encontrado una de sus más fructíferas vías de expresión en la confección de frascos para perfumes. Desde 1898, casas como Guerlain, Coty; Houbigant, Patou, Schiaparelli y muchas otras se han decantado por Baccarat a la hora de dotar a sus fragancias de un recipiente a la medida de su poder evocador y sofisticación sensorial. Destacan de la colección piezas ya legendarias como Le Roy Soleil diseñado por Dalí para Schiaparelli, la mano de fino cristal de ópalo ideada para li’s You de Elizabeth Arden, y otras.
Museo Gal de la Perfumería
Alcalá de Henares (Madrid) Desde 1989, y gracias a la iniciativa personal de Alberto Frías, puede visitarse, en la misma localidad donde residen las oficinas y laboratorios de la casa homónima, una amplia retrospectiva histórica del quehacer de Gal en el campo de la perfumería y los cosméticos. El peso de la colección lo constituye la completísima muestra de frascos y productos de principios del siglo XX, diseñados con estilo modernista, entre los que cabe citar los jabones y vaselinas perfumadas.
Castillo de los Perfumes, de Chamerolles
Chilleurs-aux-Bois Este magnífico edificio renacentista, situado en las cercanías de Orleans, acoge desde 1992 una cuidadísima escenificación de diversos ambientes de los siglos XVI y XVII relacionados con los usos sociales del perfume: salones, aposentos personales… El visitante se ve transportado a través del tiempo y, durante unos mágicos instantes, se imagina en la piel de alguna bella cortesana, indecisa ante cuál de las deliciosas fragancias de su toilette es la más adecuada. Además de los encantos propios de un edificio de características tan singulares —jardines, murallas, incluso un puente levadizo—, el Castillo de Chamerolles alberga también una magnífica tienda de perfumes y otros objetos afines.
La Osmoteca de Versalles
36, Rué du Parc de Clagny (Versalles) Única en su género, consiste en una auténtica «biblioteca aromática» que alberga más de 700 perfumes de todas las épocas y estilos. Iniciativa de Jean Kerléo, perfumista de la legendaria Patou, fue inaugurada en 1990 con el objetivo de convertirse en repositorio de las más famosas y singulares fragancias surgidas de la imaginación y sensibilidad humanas. Amén de numerosas fórmulas secretas, cedidas bajo la más rigurosa promesa de discreción, se conservan en la Osmoteca perfumes legendarios como la original Eau de Cologne de Napoleón, el Agua de la Reina de Hungría, Le Fruit Déféndu, de Poiret, Sous le Vent, de Guerlain, A Suma, de Coty, o Iris Gris, de Jacques Fath. Dispuestos en pequeños frascos, los perfumes son cuidadosamente presentados por los guías de la institución.

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