Cacharel

El origen de Cacharel, uno de los que ha alcanzado una mayor repercusión en el mundo de la perfumería, se remonta a Jean Bousquet, modisto nacido en Nimes. En la década de los cincuenta se estableció en París y adoptó el apodo de «Mr. Cacharel», que evocaba a su Camarga natal. Sus camisas sin costuras en el pecho alcanzaron un gran éxito, así como su línea infantil.
Al poco se convirtió en una de las marcas preferidas de un público joven, que se convertiría en el más firme soporte de la compañía. Por ello no debe extrañar que la primera fragancia desarrollada por Cacharel, Anaïs Anaïs (1978), estuviera dirigida al adolescente, merced tanto al aroma, romántico y dulce (en el que apuntan notas de naranja, jazmín, iris, cedro y sándalo), como al frasco, una sencilla botellita de opalina blanca que sugería inocencia y delicadeza.

Desarrollado en colaboración con el gigante de la cosmética L’Oréal, Anaïs Anaïs se convirtió en uno de los perfumes más vendidos de los últimos años y generó una amplísima línea de complementos de todo tipo, desde emulsiones y tratamientos capilares hasta pañuelos y bolsas de viaje.
La siguiente apuesta de la firma fue de carácter más conservador, un Cacharel pour l’Homme en frasco tradicional que, sin embargo, supo apelar a una imagen masculina moderna y abierta de miras, y en la línea sport se impuso en la década de los ochenta. El tercer perfume de Cacharel, Loulou, recuperó la línea adolescente de sus inicios, con una mayor insistencia en la componente sensual.

Como en el caso de los productos anteriores, buena parte del éxito de Loulou debe atribuirse a su diseño y a la acertada campaña publicitaria, rubricada con un eslogan —Loulou, c’est moi—, que dio la vuelta al mundo. En 1994 apareció Edén, fragancia presentada en un frasco de imitación de jade verde y de notas florales, orientales y acuáticas en perfecta sintonía con el espíritu fresco, joven y espontáneo de la marca. Un producto, en definitiva, que confirma a Cacharel como una apuesta segura en el camino de la innovación y del buen gusto. perfumeCaja y frasco de Noa, gran éxito de Cacharel en el mundo de los perfumes, ganadora del premio a la Mejor Fragancia Estrella para mujer de 1999.

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