Calvin Klein

Pocos diseñadores, por no decir ninguno, han causado un mayor impacto en el mundo del perfume en las décadas de los ochenta y noventa como Calvin Klein. Nacido en 1942 en el barrio neoyorquino del Bronx, se formó en el College of Art and Design y, posteriormente, en el Fashion Institute of Technology. En 1968 se asoció con su amigo Barry Shwartz para abrir el primer taller de la marca que llevaría su nombre. Poco a poco, los diseños de Calvin Klein fueron abriéndose camino en las páginas de las revistas más importantes, y en 1973, con treinta años, se convirtió en el diseñador más joven de la historia que recibió el prestigioso premio Coty, galardón que se le concedió de nuevo en 1974 y 1975. El estilo de Klein puede definirse como minimalista, con un ojo puesto en la asimetría y el juego de las formas y otro en la rigurosa selección de los tejidos.

Calvin Klein apostó desde el principio por una publicidad agresiva y diferenciada que captara la atención del segmento del mercado al que destinaba sus diferentes colecciones. Por ello, cuando a finales de los años setenta lanzó su línea CK Jeans, una parte importante de la sociedad estadounidense reaccionó contra la campaña publicitaria que hacía hincapié en el fuerte componente sexual inherente a la dualidad moda/juventud. Las críticas se dejaron oír de nuevo unos años más tarde cuando se le acusó de potenciar la anorexia entre las adolescentes, con motivo de la elección de unas modelos publicitarias lánguidas y algo andróginas para promocionar su línea de vestidos más informal. Polémicas al margen, lo cierto es que los productos Calvin Klein han conseguido conectar con el público joven de todos los rincones del mundo.

Su actividad como perfumista se inició en 1979 con una fragancia que pasó casi desapercibida, Calvin Klein. No sucedió lo mismo con la siguiente, Obsession, lanzada en 1986 y caracterizada por sus notas de cabeza verdes y su fondo de incienso y almizcle. El éxito extraordinario que obtuvieron esta última y su complemento masculino se vio confirmado tres años después con Eternity. Sin embargo, la auténtica revolución estaba por llegar: en 1991 Calvin Klein sorprendió al mundo con Escape, una fragancia ozónica, rabiosamente contemporánea, fresca y etérea.

Escape marcó las pautas que seguiría buena parte de la perfumería mundial, y su influencia se dejó sentir en fragancias posteriores como L’Eau d’Issey o Dune. Un año después, Calvin Klein volvió a dar en el clavo con CK One, perfume declaradamente unisex que, apoyado en la imagen publicitaria de la top model Kate Moss, arrasó en todo el mundo. En 1996 apareció el contrapunto de CK One, bautizada como CK Be, una nueva fragancia unisex más floral que, sin embargo, no alcanzó la misma repercusión. Contradiction, un perfume para mujer que actualizó aromas clásicos como la orquídea, supuso una nueva vuelta de tuerca al concepto de «tradición» y situó de nuevo a la firma en lo más alto del candelero. perfumesEl diseñador de moda Calvin Klein posa junto a un grupo de modelos, en 1989.

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