Christian Dior

El año 1947 marcó un hito en la evolución de la moda y la perfumería modernas con la presentación de la primera colección de alta costura de Christian Dior y el lanzamiento, simultáneamente, de la fragancia Miss Dior. La propuesta de Dior, apoyada en sus famosas faldas en corola (largas, anchas y muy estrechas de cintura) y los complementos, alcanzó un éxito inmediato y fue saludada desde las páginas de Harper’s Bazaar con el ya célebre apelativo de new look. No menor fue la repercusión del perfume, del cual se dijo que era «la alta costura traducida en fragancia». Presentado en un bellísimo frasco de cristal de Baccarat, de Miss Dior puede decirse que fue uno de los primeros unisex de la historia. Creado por Jean Caries, de Roure, y Paul Vacher, seguía los pasos de Vent Ven, de Guerlain, el primer perfume de la familia Hespéride.

Las primeras notas son de gardenia y aldehidos y se complementan con un intermedio marcadamente floral (jazmín, rosa; narciso e iris, entre otras). La base es chipre y presenta notas de pachuli, láudano, ámbar gris, sándalo, vetiver, gálbano, almizcle y cuero de Rusia. El éxito de Miss Dior afianzó la recientemente creada sociedad Christian Dior Parfums que, bajo la dirección del joven Serge Heftler-Louiche, mantuvo su trayectoria puntera hasta la década de los setenta. Otra de las figuras destacadas de la compañía fue el «nariz» Edmond Roudnistka, responsable de la creación de todos los perfumes Dior hasta Diorella (1972). La segunda fragancia de la firma, lanzada en 1949, fue denominada muy apropiadamente Diorama.

Perteneciente a la familia Chipre, y con acordes frutales, presenta notas de melocotón y jazmín, y constituyó la base de las posteriores Eau Fratche de Dior (1953), Dioríssimo (1956), Dioressence (1969) y el ya mencionado Diorella. En 1966 apareció Eau Sauvage, una de las primeras fragancias masculinas, que alcanzó los primeros puestos de venta y constituyó un anticipo del gran éxito que obtendría Fahrenheit (1988). A finales de los años setenta y principios de los ochenta, sin embargo, el dinamismo de Christian Dior Parfums, que había sido adquirida por la multinacional Moét et Chandon, parecía haberse apagado. Fue entonces cuando la firma encargó a Maurice Roger, por aquella época en Sanofi, un gigante de la farmacia, la elaboración de un nuevo perfume «con carácter». Poco podían imaginarse los responsables de Dior^el celo con el que Roger y el «nariz» Édouard Fléchieriban a ceñirse a sus indicaciones.

Con el apoyo de una intensa y revolucionaria campaña comercial, en 1985 salía al mercado Poison y, de la noche a la mañana, el nombre de Dior volvía a estar en boca de todos. Fragancia de gran potencia (y por ello considerada como el último de los perfumes «clásicos»), oscila entre la especia y la flor, con notas de naranja, bayas salvajes, coriandro, pimienta, ámbar gris y opopanax. Al rotundo éxito de Poison le siguió poco después el de Fahrenheit, actualización de la ya mítica Eau Sauvage. Pero a principios de los años noventa corrían nuevos vientos en el mundo de la perfumería: las fragancias ozónicas; como Escape, de Calvin Klein, y Eau d’Issey, de Miyake, imponían su ley en el mercado internacional. Para responder a dicho reto, Dior decidió elaborar el exacto opuesto a su Poison. Bajo la dirección creativa de Maurice Roger y del «nariz» Jean-Louis Sieuzac, en 1991 nacía Dune, un perfume para mujer que recuperaba un discurso más relajado y naturista. El sol, el mar y las serenas extensiones del desierto fueron la inspiración de una fragancia floral con una base muy cálida en la que destacan notas de bergamota, mandarina, jazmín, rosa, ámbar, liquen, almizcle, sándalo y vainilla. perfumeChristian Dior da los últimos toques a la estola de visón de Jane Russell, pensada para estilizar la figura de la actriz de cara a la publicidad de su película Gentlemen marry Brunenes.

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