Lanvin

Aunque Lanvin es mucho más que una fragancia, la historia y génesis de Arpège nos ofrecen un retrato humano de primera magnitud de su creadora, la legendaria Jeanne Lanvin. Nacida el año 1867, en el seno de una familia humilde, sus tempranas habilidades como costurera le valieron un viaje a París y un primer empleo en el taller de Madame Félix, una afamada sombrerera. Tras cuatro años de duro aprendizaje, reunió el capital suficiente para abrir una tienda en una diminuta habitación interior.

En esa época, el sombrero era el rey de las prendas; y Lanvin demostró que tenía un gran talento. Tras un año de aventura en solitario, el negocio iba viento en popa y Lanvin se había convertido en diseñadora de moda. En 1886 conoció al conde Emilio di Pietro durante una de sus numerosas visitas al hipódromo de Longchamp, se enamoraron y contrajeron matrimonio ese mismo año. Fruto de su unión fue la pequeña Marguerite; o Marie-Blanche; como gustaba llamarla su madre. Su hija se convirtió en su modelo preferida; y la fantasía, delicadeza y gracia de sus diseños infantiles abrieron a Lanvin nuevos horizontes profesionales. En 1923 conoció a Madame Zed; una excéntrica dama rusa, famosa por su buen gusto en el diseño de fragancias.

Entre ese año y 1926, Madame Zed la proveyó de numerosos perfumes, la mayoría de los cuales los reservó para su uso personal, aunque algunas creaciones, como Mon Peché (más conocido por su traducción inglesa, My Sin) o Clair de Jour, fueron comercializados con gran éxito. Arpége surgió cuando Lanvin pensó en un regalo adecuado para el trigésimo cumpleaños de Marie-Blanche, que se debía celebrar el 31 de agosto de 1927. Por aquel entonces, Paul Vacher y André Fressyer habían sustituido a Madame Zed como máximos responsables de la división de perfumes de la marca, y Arpège —así llamado en honor de la trayectoria pianística de Marie-Blanche— se convirtió en el primer y más importante reto de sus respectivas carreras. El perfume vio la luz en la fecha indicada, y desde ese momento, la fragancia, en su hermoso frasco con la imagen de Lanvin bailando con su hija, se convirtió en una de las más apreciadas y, a la postre, longevas de la historia.

perfumesArpège: De excepcional calidad estética, para crear Arpège se utilizaron aceites esenciales puros; de ahí la riqueza del perfume. Paul Vacher y Jacques Fraysse, sus creadores, integraron más de sesenta ingredientes en su composición. Las notas Arpège se desgranan una a una, pausadamente, como en un arpegio. El perfume y su nombre habían nacido al mismo tiempo. Arpège es el perfume distinguido y elegante para una gran dama.

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