Paco Rabanne

De origen español, su verdadero nombre es Francisco Rabaneda. Aunque su madre trabajaba ya en el mundo de la moda, en el taller del gran Balenciaga, Paco Rabanne se inclinó en un principio por la arquitectura, que estudió durante algunos años en la École des Beaux-Arts de París, pero las dificultades económicas que atravesaba la familia le llevaron a realizar originales diseños de joyas y bisutería para diversos modistos, entre ellos el propio Balenciaga, Dior y Givenchy. El relativo éxito de sus diseños le animó a dar la gran sorpresa en el mundo de la moda: en 1964 presentó una colección de modelos experimentales realizados en plástico y otros materiales atípicos, imposibles de llevar en la vida diaria.

Sin embargo; a pesar de las críticas que recibió, el atractivo y la sorpresa de su idea no podían dejar de granjearle un lugar destacado en las portadas de periódicos y revistas. Los años siguientes vieron sus imposibles vestidos de aluminio, metal y papel, entre otras muchas posibilidades desconocidas hasta el momento. El número inevitablemente reducido de sus ventas se veía compensado por el interés creciente que despertaba entre los creadores de vestuario para el teatro o el cine, y también por el lanzamiento de una línea de perfumería que iba a cosechar un rotundo éxito.

La propuesta se la hizo Louis Amic, de la firma de esencias Roure, y se tradujo en una fragancia muy original, caracterizada por una nota de rosa verde y metálica sobre un fondo de madera. El nuevo perfume fue lanzado en 1969, con el nombre de Calandre, que designa, en realidad, la rejilla del radiador de los automóviles. Después, le siguieron Paco Rabanne pour Homme (1973), Metal (1979), La Nuit (1985), Sport de Paco Rabanne (1986) y, sobre todo, XS (Excess), para hombre (1993) y para mujer (1994), ambos de gran frescor y pensados para los años noventa. El éxito prosiguió con Paco, de 1996, una moderna fragancia unisex.perfumeCalandre: Se trata de un perfume sugerido por Paco Rabanne, quien deseaba una fragancia con cierto aire metálico y fresco que siguiera su línea de alta costura. Tras algunas dificultades, la idea se concretó en un perfume Chipre floral, con acordes de jazmín y muguet en sus notas medias y una base de musgo, vetiver y madera de sándalo. Había nacido uno de los perfumes más característicos de los años setenta, la fragancia de un innovador para toda una época.

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