Yves Saint Laurent

Talento precoz y enfant terrible del mundo de la moda, Yves Saint Laurent nació en Argelia y demostró muy pronto su afición al dibujo, en especial al diseño de modelos para maniquíes, lo cual le permitió ganar una beca en un concurso y trasladarse a París cuando sólo contaba dieciocho años.
Así comenzó la improbable, aunque en cierto modo casi inevitable, historia del éxito de este joven, quien casi inmediatamente después de su llegada a París empezó a trabajar para Christian Dior, gracias al enorme parecido que alguien descubrió entre sus primeros dibujos en la escuela de corte y confección y la nueva colección que pre paraba en secreto la casa de alta costura. La muerte de Christian Dior, en 1957, lo puso al frente de las nuevas colecciones de la marca, y su éxito fue tal que en 1961 abrió su propio taller de alta costura.

Experto en toda clase de transgresiones de salón, conocido por sus excentricidades y muy capaz a la hora de emplearlas para crear una imagen original y atrevida para sus productos, Yves Saint Laurent sorprendió y, más aún, logró una nueva complicidad con la mujer de su tiempo, a través de propuestas como el esmoquin femenino, los zapatos de tacón con pantalones, las camisas saharianas, los impermeables de marino, combinando siempre el atrevimiento con un sentido práctico y funcional que hacía que sus propuestas fueran muy atractivas. Desde el primer momento, esta innovadora oferta de estilo y moda se vio completada con el lanzamiento de una línea propia de perfumes: Y, en 1964, Rive Gauche e YSL pour Homme, en 1971, y sobre todo Opium, en 1977. Esta fragancia ocupa, sin duda, un lugar especial en la historia de la perfumería y constituye la traducción perfecta del provocativo estilo Yves Saint Laurent. Rompiendo con todos los cánones preestablecidos, Opium ofrecía una fragancia voluptuosa y audaz que recuperaba las olvidadas esencias orientales, y una presentación original en cajas de madera lacada inspirada en modelos de la antigua China.

Su lanzamiento se orquestó con brillantez en una imaginativa campaña de marketing, y su éxito fue tal que la fragancia marcó toda una década de perfumes Yves Saint Laurent. La renovación llegó en 1981, con el perfume París, que inauguró un nuevo estilo en las fragancias de la firma a partir de su delicado y original acorde floral de rosas.perfumeOpium: ¿Quién no ha deseado alguna vez hacerse inolvidable? Cuando una mujer quiere no pasar inadvertida, éste es su perfume, porque Opium nunca deja indiferente. Opium supuso el nuevo renacimiento del tema oriental. Muchas mujeres jóvenes descubrieron las notas ámbar, envolventes y sensuales, gracias a este perfume. La originalidad de Opium reside en la combinación de un bouquet floral especiado con una nota fresca, sobre una base marcadamente oriental.

Artículos relacionados